CRÓNICA DE LA  VISITA DEL SR OBISPO DE TORTOSA AL CENTRO PENITENCIARIO DE MAS D’ENRIC

El domingo, 4 de noviembre de 2018 el Sr Obispo de Tortosa, D. Enrique Benavent, visitó el Centro Penitenciario de Mas d’Enric en el Catllar –Tarragona- donde hay un buen número de hombres de la zona de Tortosa y también alguna mujer. A las 8,45 llegamos los voluntarios de Tarragona y de Tortosa, en total 23, para esperar que nos llamaran y pasar por la revisión minuciosa por la que pasamos habitualmente. Había una cierta inquietud entre los funcionarios, nos revisaron más detenidamente, y, cuando llegamos al salón de Actos donde celebramos cada domingo la Eucaristía, inusualmente ya estaban allí casi todos los internos e internas esperándonos. Serenos, pacíficos, atentos a nuestra llegada.

El capellán del Centro D Agustí Ayet presentó al Sr Obispo de Tortosa y comenzamos ya la preparación inmediata de la Eucaristía: selección de cantos, distribución de moniciones, lecturas, ofrendas… Este domingo se destacó de modo especial el momento de acción de gracias posterior a la comunión. Habíamos preparado unos motivos de acción de gracias referentes a las dificultades y esperanzas de los internos e internas. Los fueron leyendo uno a uno, y mostraron los dibujos que ilustraban las peticiones a la asamblea, después los iban depositando junto al Jesús crucificado que siempre preside la celebración. Participar en acciones como estas les ayuda a meterse mejor en la celebración y se sienten más protagonistas.

El Sr Obispo, después de un breve saludo, comenzó la Eucaristía ante la expectativa de los internos que era la primera vez que lo recibían. Su homilía fue muy pedagógica: sencilla, concreta, inteligible y hasta se esforzó en vocalizar más ya que hay bastantes extranjeros y les cuesta entender el idioma. Apoyándose en el evangelio del día, en la pregunta del escriba: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?” trató de hacerles entender que a Jesús no le importaban las leyes y preceptos, que tanto nos importan a todos y los hacemos casi necesarios. Jesús insiste en el amor,  a Dios “con toda tu mente, con todo tu corazón, con todas tus fuerzas”, con tu ser entero. Y añade un segundo: “amar al prójimo como a ti mismo”. Fue desgranando varios ejemplos cotidianos para que entendieran ese “como a ti mismo”: como a ti te gustaría que te amaran. Los internos escuchaban con atención y hasta algunos aplaudieron al final. Les resaltó esta tarea del amor al prójimo, al hermano que tienen al lado, al compañero, que esto es lo que a Jesús le agrada. Les animó a pensarlo durante la semana y en otros momentos. Ellos asentían con la cabeza mientras lo miraban. Y si amas a una persona, continuó, ¿para qué han de decirte lo que no tienes que hacerle?

Algunos participaron también en la homilía, lo hacen otras veces, remarcando algo de lo que les había gustado, o haciendo peticiones, pero como ya habíamos tardado en comenzar, no quisimos alargarnos más. Continuamos la Eucaristía disfrutando con los cantos, les gustan mucho, y desde que tuvimos dos talleres de canto y algo de danza, cantan con más delicadeza, con mejor entonación, y sobre todo participan con gusto.

Agradecimos todos esta visita, vale la pena venir, aunque es bastante la distancia y el tiempo que se emplea, por dar un poco de alegría a estas personas que nos esperan siempre como “algo especial” y agradecen repetidas veces que les demos nuestro tiempo y nuestra amistad incondicional. También porque sabemos que necesitan  la ayuda de Dios en estos momentos de su vida, para fortalecer un poco más la fe que tenían olvidada o que nunca la tuvieron.

Somos para ellos una  conexión con “el mundo de fuera”, les damos un “trocito” de esa otra vida que les queda vedada. Y quién sabe si con esto logramos que se sientan un poco máscomo todos, como los demás.

Agustí Adell