Sencillamente hemos cumplido un compromiso secular  con nuestros antepasados que junto a otros pueblos del Baix Maestrat firmaron para subir durante el mes de octubre a honrar y venerar a la Mare de Déu de la Font de la Salut. Y nosotros lo cumplimos con amor jubiloso cada primer domingo de octubre. Y allí hemos puesto bajo su protección todas las alegrías y tristezas de nuestros paisanos. Honrado a la Virgen con el rezo del santo Rosario por la explanada del Ermitorio, adorado a Dios en la santa Misa, degustado les coquetes rosarieres, comido la olleta benicarlanda y las familias hemos disfrutado de este día campestre al sentirnos herederos de quienes nos precedieron. Es un modo de sentirse agradecidos. Los músicos, con esa inquietud que tienen de que a la próxima se les añadirán nuevos músicos, han ayudado, con su muy buen tocar, a que la oración del pueblo se posara jubilosa a los pies de la Madre, salus infirmorum. Y los niños también han satisfecho su deseo de tocar la campana del ermitorio desde el coro. Agradecemos el coraje de la Cofradía del Rosario que van escribiendo páginas vivas en el Libro de la Vida de Benicarló.

Manuel Ferrer