9.2El 23 de junio acudimos al monasterio de Santa Ana de Sant Mateu al 2º IntErior de este año, que nos invitó a afrontar un tema que normalmente evitamos pensar: la muerte. Estamos especialmente contentos porque esta vez acudimos un numeroso grupo de jóvenes de la diócesis de Tortosa, que nos sumamos a los 67 jóvenes y catequistas de las diócesis de Castellón y Valencia, a ellos hay que sumar los  9 sacerdotes que a lo largo del día nos acompañaron.

El encuentro comenzó con una entrevista-testimonio conducida por el sacerdote Jose Antonio Morales a 5 testimonios que tuvieron una experiencia próxima o incluso personal con la muerte: D. Ignacio Pérez de Heredia, Rosa Navarro, Dino Coto, Jorge Ribera y María Huerta.

Destacaría la manera de interpretar el sufrimiento por parte de Rosa y su familia entendiendo que Dios quería que volviesen su mirada hacia Él y lo pusiesen en el centro de su vida y proyectos. Siendo años de mucho dolor pudieron ver la gracia de Dios y que el cielo existe no siendo una realidad lejana. María a través del sufrimiento causado por la enfermedad y muerte de su padre pudo ver a la Iglesia como una2.1 madre que no los dejaba, ver la vida eterna y que el Señor existe, estando convencida de que su padre está en el cielo y que intercede por ella. Fue impactante como relataba que vivieron su funeral como una fiesta y lo sucedido como un regalo que no pudieron querer ni escoger. Creyendo en un Dios que es fiel hasta el final y que tiene misericordia y viviendo en función del cielo y de la vida eterna que brindan ayuda en cualquier dificultad. Jorge no entiende que Dios mande ningún mal sino que los permite y que te puede dar la gracia para superarlos y conseguir sacar cosas buenas. Lo que le ha pasado a él le ha permitido ver cambios en la gente de su alrededor y en su propia vida. Nos animó a vivir la vida a tope y hacerlo cristianamente que es como se es feliz. No le teme a Dios porque lo ve como un Padre que va a cuidar de Él, pese a sus enfados, porque hay cosas que hace un padre que un hijo no puede entender. Dios no sólo le ha ayudado a superar las cosas, sino a conseguir algo mucho mejor, e incluso cosas que no ha podido ver pero sabe que están sucediendo debido a que está usando como instrumento su enfermedad.

Después de las entrevistas de la mañana subimos a la ermita de la Mare de Déu dels Àngels donde se celebró Misa y al terminar pudimos compartir la comida.

La segunda parte de la jornada empezó con el testimonio de Eugenio Ramos, al que acompañaban su mujer, Carmina, y 2 de sus 3 hijos. A esta familia los 8 meses luchados y vividos de su pequeño hijo Pedro les cambió la vida, transformaron su realidad y la de todos los de su alrededor. El testimonio se basó en la historia de Pedro tanto en vida como después de marcharse.
Explicaban que durante la enfermedad de su hijo experimentaron que la oración de los demás les sostenía y notaron mucho su falta cuando una vez se fue algunos ya no rezaban por ellos. Fue impactante escucharles decir que no rezaban por el milagro de que se pusiera bien cuando estaba enfermo, sino que para ellos el milagro era que hubiera nacido.
También lo es que vivan con alegría la muerte de un hijo al entender que el objetivo de los padres es que sus hijos lleguen al cielo, no quererlos para sí, y que uno de ellos ya lo alcanzó. Para ellos la muerte no deja de ser triste pero no es un tema tan problemático, no les supone un vacío, porque tienen claro dónde está su hijo, que sigue con ellos, y esto solo se explica así por la gracia de ser cristiano.

11.2 (2)Para cerrar el encuentro pudimos deleitarnos un rato cerca del Señor con la Adoración cuya oración guió Raúl Eguía, un seglar comprometido con su fe a tiempo completo a través del movimiento de Siervos de Cristo Vivo. Fue un momento bastante esperado.

Para cerrar este artículo deciros a todos los que lo leáis que recéis por Jorge, quien está en plena lucha contra la enfermedad y al despedirse lo hizo con unas palabras esperanzadoras: “si no consiguiera vencer a la enfermedad, me dolería por la gente que está cerca de mí, por su sufrimiento. Yo, aunque prefiero quedarme, lo aceptaría, pues tengo claro que de aquí al cielo.” ¡Que Dios lo bendiga y que tengamos la oportunidad de continuar siendo testigos del bien que hace a los demás!

María Llarch