El dia 29 de enero, se celebró la fiesta del beato Manuel Domingo y Sol. Nació en Tortosa el año 1836. Fue ordenado sacerdote en su ciudad natal y celebró su primera Missa en la parroquia de Sant Blas. El año 1883 fundó la “Hermandad de Sacerdotes Operarios del 1. FotoCorazón de Jesús” cuyo carisma es la formación de los futuros sacerdotes. En palabras de Mosén Sol: “La formación del Clero es lo que podríamos decir la llave de la cosecha en todos los campos de la gloria de Dios. Nosotros más que apóstoles, hemos de ser moldeadores y formadores de apóstoles”. Fundó en Roma el “Pontificio Colegio Español de San José” y en 1903 edificó en Tortosa el “Templo de Reparación”, donde reposan sus restos mortales. Murió el año 1909 en su ciudad natal.  El 29 de marzo de 1987, fue beatificado por el Papa San Joan Pablo II

A las 18 horas, se celebró en el Templo de Reparación la Eucaristía presidida por nuestro obispo, Mons. Enrique Benavent Vidal y fue concelebrada por el Secretario General de la Hermandad de Operarios,  Dn. Carlos Comendador, algunos operarios y sacerdotes de nuestra diócesis. En total doce. Participaron en la celebración el Sr. Alcalde de la ciudad y autoridades, algunas religiosas y un buen número de fieles. El profesor de música, Raul Martínez, fue quien dirigió los cantos.

Empezó la celebración  con el canto “Poble de Déu” y mosén Willy, sacerdote operario, hizo la monición de entrada: Bienvenidos todos a esta celebración festiva. Hoy la Hermandad de Sacerdotes Operarios celebramos la fiesta de Dn. Manuel, nuestro fundador. Esta fiesta se presenta como ocasión para ofrecer el testimonio de nuestra fraternidad sacerdotal. Que el Señor nos ayude en esta Eucaristía a responder a la llamada de renovar nuestra identidad según el sueño de Mn. Sol, que nos exige reconocernos fraternos por naturaleza.

La 1ª lectura proclamada fue del profeta Jeremías (1, 4-10) “… Antes que estuvieras en el seno de tu madre, ya pensé en ti…” El Salmo responsorial 145 fue cantado por Raul Martínez y todos los fieles respondíamos a cada estrofa: “Aquí em teniu: Déu meu, vull fer la vostra voluntat”. La 2ª lectura de la carta de san Pablo a los filipenses (3, 7-15) “…corro hacia la meta, hacia el galardón de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús…” El evangelio según san Mateo (9, 35-37)”…Entonces dijo Jesús a los discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos: Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”

Nuestro obispo, Enrique, en la homilía, después de saludar a todos los que estábamos participando de la celebración, nos dijo que cuando contemplamos un santo, la primera pregunta que nos tendríamos que hacer es: ¿qué descubrimos en él? En los escritos del beato Manuel Domingo y Sol destacan tres amores que son una enseñanza pera el pueblo cristiano:

1.- Un gran amor al Corazón de Jesús. Para Mn. Sol, la devoción es de agradecimiento. El Corazón del Señor es signo de amor y él ve en el amor de Cristo el centro de toda su espiritualidad cristiana. Cuando nos sentimos amados por alguien, se despierta en nosotros una capacidad para el amor. El descubre como muchas veces el amor a Cristo no se da en algunas personas, por tanto no es un amor correspondido, sino un amor ignorado. Es cuando piensa que el amor debe ser reparado, es decir amar a Cristo por aquellos que no le aman. Cuando contempla el Corazón de Jesús, no puede quedar indiferente y no puede hacer otra cosa que sufrir y dolerse por aquel amor no correspondido. Para mosén Sol son inseparables el agradecimiento y la reparación.

2.- Un gran amor a la Eucaristía. Porque Mn. Sol ama el Corazón de Cristo, ama el sacramento de la Eucaristía, en el que se hace patente el gran amor del Señor, siendo  la Eucaristía el centro de su vida. El Señor, antes de partir de este mundo al Padre tuvo un gozo muy grande: la institución de la Eucaristía. Jesús come la Cena Pascual porque quiere quedarse entre nosotros para manifestar el amor que nos tiene.

3.- Un gran amor al sacerdocio. .Este amor es el que le llevó a iniciar su obra en el momento en que los sacerdotes necesitaban formación no sólo intelectual, sino la manera de vivir su vocación, vivir un estado. Y como estado, no son importantes los cargos que uno pueda tener. Tal vez algunos destacarán  en su vida, pero otros pasarán desapercibidos “como una gota de rocío que cae en una planta en medio del desierto”. Lo importante para él es que el paso de un sacerdote por el mundo es una gracia de Dios y per esto tenía gran preocupación por la santidad de los sacerdotes.

2. FotoComo dice san Pablo en la lectura de hoy, una vocación sacerdotal es la de alguien que ha sido alcanzado por Cristo: No es que la haya alcanzado ya, es decir la perfección, sino que la sigo por si le doy alcance, por cuanto yo mismo fui alcanzado por Cristo Jesús”. Por esto vale la pena dejarlo todo por Cristo, “por cuyo amor todo lo sacrifiqué y lo considero basura”. San Pablo sólo busca alcanzar a Cristo, a tenerle como premio, entregándose a los demás. Esto es lo que se ha de buscar en el ministerio sacerdotal. Jesús predicando el evangelio vió una gran multitud que como nos dice san Mateo en el evangelio de hoy “estaban fatigados y decaídos como ovejas sin pastor”.  Así ve mosén Sol la sociedad de su tiempo y desea que las ovejas del rebaño de Cristo tengan buenos pastores. Demos gracias al Señor por su testamento de espiritualidad y por el mensaje que nos ha dejado a todos. Que este mensaje quede grabado  en nuestro corazón, en nuestra vida. Que así sea.

Continuó la celebración y durante la Comunió cantamos “Jesucrist ens ha estimat”. Antes de finalizar la Eucaristía nos dirigió unas palabras Dn. Carlos Comendador, Secretario General de la Hermandad. En primer lugar dio las gracias al Sr. Obispo por recordarnos los tres amores del beato Manuel Domingo y Sol. En nombre del Director General vengo como peregrino para dar gracias a Dios por el regalo de Dn. Manuel a la iglesia de Tortosa en particular, y a la iglesia en general. Vengo como mendicante de la gracia de la fraternidad de los Operarios en este mundo tan individualista. Vengo a pedir por los sacerdotes para que vivan fraternalmente, al igual que todos los cristianos. Dice Dn. Manuel que cuando Jesús nos unió para atender los intereses de Dios, se abrió un horizonte amplísimo, dándonos los elementos necesarios para el cultivo de la mies. Nuestra vocación es ser sacerdotes fraternos para ser santos. No dejen de pedir por los Operarios y de invocar a mosén Sol que el Señor nos conceda pronto un milagro para que pueda ser canonizado. ¡Qué bonito seria para Tortosa! No dejemos de pedírselo.

Después de darnos la bendición el Sr. Obispo, veneramos la relíquia del beato, mientras cantamos “Las falanges Josefinas” de Mn. Peris. Luego nos dirigimos a la cripta, para compartir un refrigerio y un buen rato de conversación. Recordemos las palabras de Mn. Sol entresacadas de sus escritos: “El verdadero recogimiento ha de suponer dos cosas: El desprendimiento de todo aquello que nos pueda estorbar en el servicio del Señor y la unión del alma con Él”

                                                             María Joana Querol Beltrán

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