Es un excelente modo de festejar las  Bodas de Plata de la Junta de la Semana Santa benicarlanda disfrutando de la peregrinación a Tierra Santa en Agosto, acompañados por Mosén José Luis Arín que en esta tertulia preparatoria nos contaba que es una manera de agradecer a Dios  el maravilloso don de la fe. Y como es un regalo fascinante de Dios yo disfruto plenamente cada vez que visitamos estos lugares sagrados. Cada noche tenemos una tertulia todos los peregrinos donde se ve, se palpa, lo que tenemos tan arraigado en lo profundo de nuestros corazones. Es como si la fe saliese al encuentro de la razón, de la historia, de la geografía. Allí se visualiza que Jesús dio su vida, no porque se la arrebataron, sino  porque quiso, porque nos quiere, para redimirnos del pecado y para que recuperemos el verdadero sentido de nuestras vidas.  Su amor y cariño a cada uno de nosotros mora ahí y alimenta de nuevo la gracia de sabernos hijos de Dios. Cada  día celebraremos la Eucaristía: Natzaret, Monte de las Bienaventuranzas, Monte Tabor, Betlén, Santo Sepulcro y Ein Karem.  El aquí, el aquí nació Jesús, el aquí sucedió y transcurrió la vida del Señor es un punto de origen que nos invita a nuestra entrega al Amor Hermoso. ¡Qué fácil brota la oración, la meditación, el agradecimiento, la adoración, el asombro en el lago de Galilea, en cada uno de estos lugares. Y qué bello es comprender que su dolor, su cruz y su resurrección  transformaron la vida de cada uno de nosotros, regalándonos el prístino sentido en la creación de Adán y Eva antes del pecado original.

Manuel Ferrer