La llegada de Jesús inundó de alegría los corazones de Benicarló. El teatro con la representación festiva del evangelio del nacimiento de quienes se preparan para la primera comunión en la Parroquia; los cantos desbordando alegría con el festival de  villancicos en la Asociación Caudiel; la materia silenciosa y sonora manifestada por “el barro” modelado paciente y artísticamente por esas manos y corazón de los belenistas en el Mucbe y sus casas;  la música fluida y armoniosa de los jóvenes artistas con sus violines, violas, violoncelos, contrabajos, flautas, oboes, clarinetes, fagots, trompas, trombones, trompeta, tubas y percusión, de la Orquesta Clásica de Benicarló en su concierto espléndido de Reyes en el Magatzem de la Mar, que junto a otras manifestaciones como el Concierto navideño del  Coro de la Salle,  fueron el manto áureo y sencillo y dulce y alegre y sensible que recubrió estos días inolvidables de las festivas vacaciones navideñas y que tanto alegró a nuestro pueblo de Benicarló. ¡Cuánta alegría y paz regala ese trabajo bien hecho, vibrante, paciente y bullicioso que se genera alrededor del Nacimiento de una nueva vida! Felicitamos a todos quienes dedican tanto trabajo elaborado con el sabor y salsa de que otros gocen y disfruten de su alegría. El trabajo es fuente de alegría. Gracias.