El dia 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, las Siervas de Jesús de la Caridad se despidieron de Tortosa. Nuestras queridas hermanas llegaron a nuestra ciudad el 5 de junio de 1896, con la aprobación y bendición del obispo de la diócesis Excmo. y  Rvdm. Pedro Rocamora García. En la estación de la RENFE les esperaban el Sr. Obispo, el Cabildo Catedralicio, el Alcalde de la ciudad y algunas personas que se habían interesado por la Fundación. Las Siervas de Jesús iban acompañadas de la superiora Sor María del Amparo Egudazu. Lo primero que hicieron fue ir a la capilla del Santísimo de la catedral y a la de la Virgen de Cinta, patrona de la ciudad de Tortosa. A partir de aquel momento se sentirían unas tortosinas más.

Después de 122 años de ejercer su apostolado de caridad con los enfermos en hospitales y por la noche en sus propias casas, quisieron despedirse con la celebración de una Eucaristía. Fue presidida por el obispo de la diócesis, Excmo. y Rvdm. Enrique Benavent Vidal y concelebrada por el Sr. Vicario General, Il·lmo. José Luís Arín Roig, Rdo. José Insa, Rdo. Antonio Ripollés, Rdo. Isaías Riba i Rdo. Joan Guerola. También estuvieron presentes la alcaldesa de la ciudad, Sra. Meritxell Roigé, la concejal del Consistorio Municipal, Sra. Ana Algueró,  religiosas de la Congregación de Ntra. Sra. de la Consolación, de la Compañía de Santa Teresa de Jesús y de las hermanas de la Caridad de Sant Vicente de Paul y Luisa de Marillach y muchos tortosinos que llenábamos completamente la capilla del convento. Los tortosinos queríamos de verdad a las hermanas Siervas de Jesús.

En la celebración de la Eucaristía estuvieron acompañadas de la Superiora Provincial, Rvda. Madre Mª Jesús Gómez y de algunas hermanas que no eran de la comunidad de Tort1. Sierva. Final de l'Eucaristiaosa. Los cantos estuvieron a cargo del coro parroquial “Ntra. Sra. del Rosario” de Tortosa, con la participación de todos los fieles. Se inició la Eucaristía con el canto: “Iglesia peregrina”. A continuación la Madre Provincial hizo la monición de entrada, agradeciendo al Señor los 122 años de las hermanas al servicio de la ciudad de Tortosa, también dando gracias a Dios Padre por el 147 aniversario de la fundación del Instituto, fundado por santa Maria Josefa del Corazón de Jesús y acabó la monición implorando la intercesión de la Virgen de la Cinta i de santa María Josefa.

Después de cantar “Gloria a Dios en el cielo” se proclamaron las lecturas propias del apóstol Santiago. La 1ª lectura: Hechos de los Apóstoles (Hch 4, 33; 5-12.27-33; 12.2). El Salmo responsorial (66): “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”. La 2ª lectura de la carta de sant Pablo a los corintios (2 Co 4, 7-15) y el evangelio según san Mateo (Mt 20, 20-28) fue proclamado por el Rvdo. Isaías Riba Cucala.

Nuestro obispo, Mons. Enrique Benavent, inició la homilía saludando al Sr. Vicario General de la diócesis, a los sacerdotes concelebrantes, a la sra. Alcaldesa de Tortosa y concejal del Ayuntamiento, a la Superiora Provincial de las Siervas de Jesús y a las hermanas, a las religiosas de otras congregaciones y a los numerosos fieles allí reunidos.

Entre otras muchas coses, nos dijo el Sr. Obispo, que cuando vivimos una circunstancia como la de hoy, lo primero que hemos de ver son las cosas positivas. Desde el año 1896 contamos con la presencia en nuestra ciudad y en nuestra diócesis del servicio de las Siervas de Jesús a lo largo de 122 años. Después de más de un siglo se podría escribir una historia de su presencia en Tortosa. Pe4. Homilia Sr. Bisbero hay cosas que no se ven y en el fondo son lo más importante en la vida de la Iglesia ¡Cuántos enfermos han encontrado una palabra de consuelo y ayuda gracias a la presencia de las Siervas de Jesús a lo largo de tantos años! ¡Cuántos habrán abierto su corazón al Señor gracias a las palabras de las hermanas! Esto no queda en los libros de historia porque forman parte de la vida de la Iglesia, presencia de la gracia de Dios que se derrama de muchas maneras.  Llega por medio de la caridad, de las obras de misericordia y de las personas que han consagrado su vida al Señor.

Tenemos que agradecer a la congregación de las Siervas de Jesús la presencia en esta ciudad de las hermanas a lo largo de tantos años. En la vida de la Iglesia hay que tomar como ahora, decisiones dolorosas para  las religiosas, para Tortosa y para la diócesis. Demos gracias a Dios por el testimonio de las vidas consagradas a su servicio y también por el testimonio de laicos entregados al Señor. La vida consagrada es el acto más grande de amor. Cuando una persona se consagra al Señor lo hace por amor y generosidad. Las Siervas de Jesús que se han consagrado para atender a los enfermos, lo han hecho por amor al Señor y caridad a los hermanos.

Hoy celebramos la fiesta de Santiago Apóstol. En el Evangelio hemos visto como se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos para hacerle una petición. “El le preguntó: ¿Qué deseas? Ella contestó: Ordena que estos dos hijos míos se sienten  en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Pero Jesús les replicó: No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Contestaron: Lo somos. Él les dijo: Mi cáliz lo beberéis, pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre”.

Hay que seguir al Señor por generosidad y no dejarse llevar por razones humanas. Las hermanas y cualquier persona consagrada, lo hace para servir al Señor, sin ninguna aspiración humana. Este es el testimonio que debe quedar entre nosotros.  Por esto en medio de la tristeza no desfallezcamos y agradezcamos todo lo bueno que con la ayuda del Señor realizamos.

Gracias, hermanas. Cada una irá a una comunidad. Pediremos por ellas y que ellas también encomienden al Señor nuestra diócesis de Tortosa. La vida consagrada no es sólo el trabajo realizado, sino la entrega al Señor con alegría, aunque las fuerzas físicas por la edad o por la enfermedad a veces nos lo impidan. Muchas gracias y que así sea.

Después de las plegarias, la coral cantó durante el ofertorio: “Hazme Señor, instrumento de tu paz” y durante la comunión: “El pescador”.  Al final y antes de la bendición solemnes del Sr. Obispo, una hermana en nombre de las Siervas de Jesús y de las hermanas  de Tortosa, dio las gracias al Sr. Obispo, al Rdo. Enrique Aymerich que tanto tiempo ha servido a la comunidad  de nuestra ciudad y a las que han venido a acompañar-nos, al Rdo. José Insa y al Rdo. Isaías Riba, su confesor, a las religiosas de las otras congregaciones allí representadas, a las autoridades y a todos los fieles que participábamos en la celebración.  Hizo un poco de historia desde que llegaron a Tortosa. Estuvieron primero en la calle Sant Antonio y el 17 de mayo de 1906, se bendijo el actual convento. Aquí hemos ejercido el carisma de caridad de nuestra fundadora. Por esta comunidad han pasado muchas hermanas. Tengamos por ellas un recuerdo agradecido. Nos vamos con pena en el corazón, pero contentas y agradecidas a Dios por todo lo que hemos hecho con su ayuda. Pidan por nosotras para que nos dejemos llevar por la voluntad del Señor. Gracias a todos por su presencia. Muchas gracias al Señor y a ustedes.

2. Pepa Sanz. Final de l'EucaristiaA continuació, la Sra. Pepa Sanz dirigió también unas palabras de agradecimiento. Hoy despedimos a nuestras hermanas las Siervas de Jesús. Quiero dar las gracias al Sr, Obispo por presidir esta Eucaristía, gracias a todos los sacerdotes que les han servido y ayudado: Mn. Salvador Gil, Mn. Enrique Batiste, Mn. Manuel Querol, Mn. Antonio Ripollés, Mn. José Insa y Mn. Enrique Aymerich que ha servido esta comunidad durante 30 años. Los servicios de todos han sido un regalo de Dios. A pesar de la tristeza por perderlas, damos gracias al Señor. Su compañía nocturna ha ayudado a muchos tortosinos y clínicas. Su dedicación fue reconocida con el Premio de la Asociación Mn. Ovidio Tobías “Dóna’m  la mà”. Gracias también por ofrecer algunas dependencias a la fundación “Sant Gil de Federich”, por preparar el altar para la procesión de Corpus, etc. Gracias Sr. Obispo, sacerdotes concelebrantes, gracias a las hermanas Siervas de Jesús, a su fundadora santa Mª Josefa del Corazón de Jesús y a los seglares que hemos compartido con ustedes muchas eucaristías. Hermanas, que el Señor les ayude. Se les obsequió con una campana que lleva gravada la imagen de Ntra. Sra. de la Cinta, para que cuando la toquen se acuerden de los tortosinos. También se les obsequió con otro pequeño detalle.

El Sr. Obispo nos dio la bendición final y como despedida el canto a la Virgen: “Mientras recorres la vida”. Todos los asistentes fuimos obsequiados en el jardín del convento con un piscolabis.

Hermanas, Siervas de Jesús, que  el Señor les  ayude a mantener vivo su carisma fundacional que no es otro que el espíritu de “Caridad y Sacrifico”. Muchas gracias por todo el bien llevado a cabo a lo largo de más de un siglo en nuestra y su querida ciudad de Tortosa.

                               Maria Joana Querol Beltrán