Con motivo de la Jornada mundial del enfermo ofrecemos algunos fragmentos del mensaje del Papa Francisco para esta ocasión.

“Las palabras que pronuncia Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28) indican el camino misterioso de la gracia que se revela a los sencillos y ofrece alivio. Expresan la solidaridad del Hijo del hombre ante una humanidad que sufre. ¡Cuántas personas padecen en el cuerpo y en el espíritu! Jesús dice «venid a mí», y les promete alivio y consuelo”.

“Jesús dirige una invitación a los que saben que dependen completamente de Dios y que, heridos por el peso de la prueba, necesitan ser curados. A quien siente angustia por su propia situación de fragilidad, dolor y debilidad, ofrece su misericordia, e invita a cada uno a entrar en su vida para experimentar la ternura”.

El mismo Jesucristo “vivió la experiencia humana del sufrimiento y recibió a su vez consuelo del Padre. Sólo quien vive en primera persona esta experiencia sabrá ser consuelo para otros”.

“Queridos hermanos y hermanas enfermos: A causa de la enfermedad, estáis de modo particular entre quienes, “cansados y agobiados”, atraen la mirada y el corazón de Jesús. De ahí viene la luz para vuestros momentos de oscuridad, la esperanza para vuestro desconsuelo. Jesús os invita a acudir a Él… con su pasión, muerte y resurrección nos libera de la opresión del mal”.

“La Iglesia desea ser cada vez más —y lo mejor que pueda— la “posada” del Buen Samaritano que es Cristo, la casa en la que podéis encontrar su gracia, que se expresa en la familiaridad, en la acogida y en el consuelo.

“Queridos agentes sanitarios: Cada intervención se dirige a la persona enferma, donde el sustantivo “persona” siempre está antes del adjetivo “enferma”. Por lo tanto, que vuestra acción tenga constantemente presente la dignidad y la vida de la persona … Estáis llamados a abriros a la dimensión trascendente, que puede daros el sentido pleno de vuestra profesión. Recordemos que la vida es sagrada y debe ser acogida, tutelada, respetada y servida desde que surge hasta que termina. En ciertos casos, la objeción de conciencia es una elección necesaria para ser coherentes con este “sí” a la vida”.

“En esta Jornada Mundial del Enfermo, deseo que, aunando los principios de solidaridad y subsidiariedad, se coopere para que todos tengan acceso a los cuidados adecuados para la salvaguardia y la recuperación de la salud. Agradezco de corazón a los voluntarios que se ponen al servicio de los enfermos, que suplen en muchos casos carencias estructurales y reflejan, con gestos de ternura y de cercanía, la imagen de Cristo Buen Samaritano”.

“Encomiendo a la Virgen María, Salud de los enfermos, a todas las personas que están llevando el peso de la enfermedad, así como a sus familias y a los agentes sanitarios”