Benicarló ha sido fiel a su compromiso secular de subir el primer domingo de octubre al santuario de la Font de la Salut. Este año 2020 ha sido sin romería, sin coquetes, sin rifa del pernil, sin… pero con el rezo potente del Rosario por la explanada; la celebración de la santa Misa en el Santuario con Mosén Carlos y con la ilusión extendida al viento y la alegría que brota de la fuente del amor; y el buen acompañamiento del tiempo soleado. Y es que la Mare de Déu de la Salut está ahora más preocupada por la salud de todos sus hijos. Y atiende maternalmente a todas nuestras carencias según aquella preciosa oración de: “Acordaos, OH piadosa Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también acudo, ¡OH Virgen Madre de las vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No desechéis, ¡OH Madre de Dios!, mis humildes súplicas; antes bien, escuchadlas y atendedlas favorablemente. Así sea”. Romería atípica, pero muy sentida y vivida en plenitud por todos los asistentes. Con solo ver sus caras, lo expresaban todo. Tan solo entrar en su ermita nos encontramos en el suelo el emblema de Porta coeli. Esta romería fue un “trosset de cel”.

Manuel Ferrer