Una fiesta entrañable que alimenta emociones, sentimientos puros y pensamientos de esperanza en tantos  benicarlandos de muchas generaciones, que  durante esta mañana de la Inmaculada 1Concepción han pregonado, con alegría y devoción cantos y danzas a la excelsa Madre. Y es que   María es la omnipotencia suplicante para toda preocupación de sus hijos, que se le acercan de corazón a su corazón. Es la que jamás se olvida de sus hijos, aunque ellos sí se olvidan. Es la esperanza de que siempre está ahí con sus manos abiertas para acariciar y curar las heridas que tantas veces  le abren los pecados de sus hijos. Ella es la encarnación de la persona ideal pensada por la Trinidad Santísima.  Es el paso humano que nos acerca a su Hijo Jesús, Dios y hombre verdadero. María es el puente de amor materno que une nuestro trabajo diario  al  cielo, nuestra meta de llegada. En su compañía nuestra vida recobra su sentido prístino. En las calles de Benicarló, en sus plazas, en sus rincones resuenan los cánticos de alegría por el gran regalo de María, para  disfrutar de sus caricias que tanto esperamos después de los sinsabores diarios. Obrar ante su presencia es disfrutar ya del cielo, de la compañía feliz con los demás. ¡Bendita tradición que crece a través de los siglos con los benicarlandos! María, siempre está en el corazón de la ciudad!

Manuel Ferrer