El día 1 de enero la Iglesia celebra la Jornada mundial de la Paz. El próximo domingo celebraremos la Jornada mundial del migrante y del refugiado. Este año el Papa Francisco, en los dos mensajes que ha dirigido a la Iglesia con motivo de estas jornadas, nos recuerda cómo responder cristianamente a los desafíos que nos plantean los fenómenos migratorios. El Papa, desde el comienzo de su pontificado, ha manifestado en repetidas ocasiones, con gestos (recordemos el inolvidable viaje a la isla de Lampedusa) y con palabras, su preocupación por la triste situación de tantos emigrantes que huyen de guerras, de persecuciones, de desastres naturales y de la pobreza.

Actualmente se calcula que hay más de 250 millones de migrantes en el mundo. De ellos, 22 millones y medio son refugiados que han tenido que abandonar sus hogares y su patria huyendo de conflictos armados y otras formas de violencia organizada, para salvar la vida. Otros han emigrado buscando una vida mejor, porque en sus países de origen no ven la posibilidad de construir un futuro digno y buscan mejores condiciones de vida. Muchos lo hacen movidos por el deseo legítimo de reunirse con sus familias, de encontrar mejores oportunidades de trabajo o de educación, o de huir de la miseria provocada o empeorada por la degradación ambiental. En en fondo, nos recuerda el Papa, todas estas personas están buscando la paz, porque quien no puede disfrutar de estos derechos, no puede vivir en paz.

El Papa Francisco, reconociendo la complejidad de este fenómeno que, dada la situación del mundo seguirá marcando nuestro futuro, afirma que los gobernantes han de actuar con prudencia, por la responsabilidad concreta que tienen de cara a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y asegurarles un desarrollo armónico. Y nos invita a no dejarnos arrastrar por cierta retórica que “enfatiza los riesgos para la seguridad nacional o el coste de la acogida de los que llegan, despreciando así la dignidad que se les ha de reconocer a todos, en cuanto son hijos e hijas de Dios” (Mensaje Jornada Mundial de la Paz). Cuando los políticos fomentan el miedo, nos recuerda el Papa, “en lugar de construir la paz, siembran violencia, discriminación racial y xenofobia”, provocando sentimientos de rechazo hacia las personas por el único hecho de pertenecer a una cultura, país o raza distintos del nuestro.

Frente a quienes únicamente ven problemas en los que han venido de otros lugares, el Papa nos exhorta a tener una mirada contemplativa que nace de la fe cristiana y que nos lleva a ver a todos los seres humanos como parte de una misma familia; a descubrir que no llegan con las manos vacías; y a valorar también el esfuerzo y el sacrificio de tantas personas de los países de acogida que, con iniciativas solidarias, abren sus puertas a los migrantes y refugiados, incluso cuando los recursos son escasos. Por ello, recuerda el Papa, los gobernantes deben impulsar las políticas de acogida todo cuanto lo permita el bien de su comunidad. Este es el camino para la construcción de la paz.

Con mi bendición y afecto,

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa