El ritmo de trabajo y el calendario escolar nos llevan a vivir el inicio del mes de septiembre como un nuevo comienzo de la vida ordinaria en nuestras parroquias. Dentro de pocos días los niños y jóvenes volverán a sus centros de estudio y todos recuperaremos, poco a poco, el ritmo que viene marcado por el trabajo y las ocupaciones de cada día. Es importante que vivamos este momento con la ilusión de quien está ante una oportunidad nueva para trabajar en la Iglesia, y con el deseo de crecer y de avanzar en el camino de la fe.

El tiempo del verano, aunque no debe suponer una interrupción en la vida cristiana, sí que marca un ritmo distinto en las actividades que se organizan en las parroquias. Ahora es el momento en el que también la vida vuelve a la normalidad: comienza de nuevo a organizarse la catequesis, y los distintos grupos y asociaciones recuperan el ritmo habitual de reuniones y de actividades. Es fundamental que todos los que tenemos un compromiso en la Iglesia, vivamos este momento con el deseo positivo de comenzar de nuevo el servicio eclesial y prepararnos para realizar mejor nuestra misión. Os invito a no contentarnos en repetir rutinariamente lo que hemos hecho otros años, sino que nos esforcemos por prepararnos más para realizar mejor nuestro trabajo en la Iglesia.

La diócesis ofrece un calendario de actividades dirigidas a todos (catequistas, voluntarios de Cáritas, colaboradores en la pastoral familiar, laicos, sacerdotes, etc…), que pueden ayudarnos a intensificar nuestra formación y a crecer en nuestra vida espiritual. Os invito a que, en la medida que os lo permitan vuestras obligaciones laborales y familiares, hagáis un pequeño esfuerzo por participar en ellas. Eso es el signo más claro de que vivimos nuestra misión desde la convicción de que lo que hacemos es importante para la Iglesia y, por ello, nos queremos preparar para realizarla mejor. A las dificultades que estamos viviendo en estos tiempos para el anuncio del Evangelio, únicamente podremos responder adecuadamente con una mejor preparación.

Como todos sabéis, este curso es el segundo en la puesta en práctica de las orientaciones pastorales para crecer en la comunión diocesana, que comenzamos a aplicar el curso pasado. Entre los objetivos que se indican en este pequeño plan de pastoral hay uno en el que os invito a centrarnos este año. Me refiero a la necesidad de potenciar y reforzar aquellas realidades pastorales y actividades eclesiales que sirven a la transmisión de la fe a los niños y los jóvenes: la catequesis que acompaña la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana; la pastoral juvenil en los grupos parroquiales y en los colegios, especialmente aquellos que son de titularidad eclesial; todo aquello que tenga como objetivo la implicación de la familia en la transmisión de la fe a los hijos, como invitar a los padres a inscribirlos en la asignatura de religión en sus centros educativos, y implicarse más en los procesos catequéticos y que conozcan la vida eclesial desde dentro.

Os deseo que empecéis este nuevo curso con ilusión y esperanza.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa