SANTÍSIMA TRINIDAD   “B”

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

 

El libro del Deuteronomio es como el testamento de Moisés, con madura visión teológica sobre la historia del Pueblo Elegido, que tiene como hecho fundacional la experiencia liberadora del Éxodo evocada con la plenitud de siete expresiones: pruebas, señales, prodigios, mano fuerte, brazo poderoso, hechos espantosos y extraordinarios.

De ahí la interpelación: Israel, ¿escuchó algún pueblo, como tú has escuchado, la voz de Dios?

Esto lleva a confesión de fe: el Señor es el único Dios. No hay otro.

Una confesión de fe con exigencia: Observa sus mandatos y preceptos, para que seas feliz.

La palabra “Espíritu” sale 18 veces en Rm 8, presentando la vida nueva del cristiano como “existencia en el Espíritu”. En concreto la sección v.14s describe qué es vivir como hijos de Dios con un criterio: cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Porque ser hijos de Dios es camino y estilo de vida sostenido por la acción del Espíritu.

La Trinidad es misterio de amor del Dios único, que vive la diversidad de Personas en unidad de amor entre EL PADRE que lo había puesto todo en manos del Hijo (Jn 13,3); EL HIJO que no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre (Jn 5,19); y El ESPÍRITU SANTO que enviará el Padre en mi nombre: será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho (Jn 14,26).

El evangelio es resumen fiel de la Misión apostólica: Encuentro del Resucitado con los Once; Instrucciones a los Discípulos; Promesa del Señor de estar con los suyos hasta el final de los tiempos.

La Comunidad de Mt confiesa su identidad como Iglesia de Cristo, separada del Israel sociológico pero sin perder el pasado común como Pueblo de la Alianza.

Heredera de la tradición abrahámica, la Iglesia de Cristo no tiene fronteras en la evangelización, hasta que la bendición del Señor llegue a todas las familias de la tierra (Gn 12,3)

Esto les hace tomar conciencia viva del encargo misionero de Jesús: Id y haced discípulos a todos los pueblos.

Para ser fieles al Mensaje, los Once discípulos se fueron a Galilea, lugar de la enseñanza de Jesús.

Jesús quiere que su pleno poder en el cielo y en la tierra se vea extendido en el mundo gracias a la colaboración fiel de los suyos, con testimonio de vida y confesión de fe.

M.I. Rev. José-Luís Arín Roig