DOMINGO XXIV   “B”

Sólo cuenta la fe que actúa por el amor 

El cap. 50 del libro de Isaías presenta el 3r Cántico del Siervo del Señor que, sin emplear la palabra “profeta”, sí narra una vocación profética con los elementos constitutivos de su experiencia:

  1. a) Vocación para la palabra: El Señor me ha dado una lengua de discípulo. Pero si sólo quien le escucha puede ser su mensajero, por eso cada mañana me espabila el oído para que escuche.
  2. b) Sufrimientos en la misión: Yo no resistí ni me eché atrás. La misión profética es exigente; quien es llamado por Dios no debe resistirse.
  3. c) Confianza en el Señor que me ayuda y por eso no sentía los ultrajes. En medio de ofensas y salivazos el profeta experimenta la ayuda del Señor, más fuerte que el dolor.

El centro de la carta de Santiago es claro: la fe, si no tiene obras está muerta. Muéstrame esa fe tuya sin las obras, y con mis obras te mostraré la fe.

A menudo se ha contrapuesto este criterio con la doctrina paulina de la justificación por la fe: justicia de Dios por la fe en Jesucristo para todos los que creen (Rm 3,22) Con la cual el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo (Ga 2,16).

Pero también en Pablo la fe debe ser operativa. Por eso alaba la fe activa de los tesalonicenses (1Te 1,1) y dice expresamente que sólo cuenta la fe que actúa por el amor (Ga 5,6b).

Ambos tienen interlocutores diferentes: Pablo se enfrenta a los judaizantes que, con sus obras, creen ganarse su justificación; Santiago corrige a quienes no se muestran dispuestos a dar razón con hechos de la fe que dicen tener.

La confesión de fe de Pedro en Jesús como Mesías marca el centro del evangelio de Mc. La pregunta (¿Quién dice la gente que soy Yo?) prepara la que de verdad importa: Y vosotros, ¿quién decís que soy?

Pedro parece curado de ceguera al confesar: Tú eres el Mesías.

Pero ¿qué “tipo” de Mesías es Jesús, según el pensar de Pedro?

Jesús reprenderá duramente a Pedro diciéndole Satanás por su postura tentadora de rechazo al Camino de Cruz. Literalmente Jesús le dice: Ponte detrás de mí. Porque esa es la esencia del discípulo: seguir las huellas de Jesús, que es quien marca el camino a seguir.

Ilmo. Rvdo. José-Luís Arín Roig