DOMINGO XV   “B”

El culto auténtico hace brotar el Derecho y manar la justicia  

Amós (mitad del s. VIII a.C.) es el primer profeta con libro propio.

La época aparece como económicamente próspera, sin guerras, demográficamente creciente y con culto muy abundante.

Pero Amós denuncia graves injusticias con ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres; con preparativos para la guerra y con un culto vacío de un que no hace brotar el derecho y manar la justicia.

La sección 7,10s es clave para entender el conflicto. Amasias, sacerdote, pervierte la realidad pretendiendo que Bet-El (“Casa de Dios” en hebreo) sea santuario del rey y casa del reino, donde el sacerdote ya no promueve el proyecto de Dios sino que defiende los intereses del rey.

Amós, que no ha buscado ser profeta, tiene claro que si el Señor le dice: “Ve, profetiza a mi pueblo”, él irá sin dudar y profetizará en nombre de Dios.

La carta a los Efesios tiene su perfecta síntesis en el himno de alabanza a Dios, nacido en la Liturgia de las primeras Comunidades cristianas.

En el texto griego original un sólo sujeto gramatical -Dios y Padre- rige sintácticamente todo el himno con tres verbos principales: nos eligió v.4,  nos agració v.6.  ha derrochado sobre nosotros. v.8

El himno es de alabanza a Dios que es Padre, el primer y gran protagonista de la obra salvífica.

El resto de la plegaria eulógica aclarará el papel de nuestro Señor Jesucristo, segundo protagonista principal.

El himno empieza describiendo los dones salvíficos como bendiciones espirituales, y acaba definiendo al Espíritu Santo como prenda de nuestra herencia.

¿Con qué objetivo? Para que fuésemos santos.

La perícopa sobre los Doce tiene cuatro partes: a) envío de dos en dos como prototipo de equipo misionero y la entrega de poder, que es capacidad para crecer y hacer crecer; b) instrucciones sobre el equipaje, donde no importan los detalles sino la austeridad exigida por el modelo de Jesús; c) instrucciones para los misioneros a favor de un trabajo profundizado y aliviando a los Enviados de la responsabilidad de los destinatarios; d) actuación de los Doce que, como Jesús, predicaban, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos.

Ilmo. Rdo. José-Luís Arín Roig