DOMINGO XIII   “B”

“No temas; basta que tengas fe”

El autor anónimo de La Sabiduría de Salomón es un maestro de espiritualidad judía en la diáspora alejandrina del s. I a.C., que expone su pensamiento bajo la autoridad moral del que es reconocido en todas partes como el hombre más sabio de todos. Los recursos de la cultura griega le sirven para presentar mejor la fe del Pueblo de Dios.

Las aportaciones más importantes son la afirmación de que el alma es inmortal y la personificación de la Sabiduría.

A la fe en la inmortalidad del alma se llega partiendo de la fe en la Omnipotencia de Dios: Dios no ha hecho la muerte; Él todo lo creó para que subsistiera.

De hecho 2Cor es una compilación de diferentes cartas escritas en varias circunstancias. Los cap 8-9 son dos misivas de Pablo con un mismo tema: la colecta a favor de los pobres de Jerusalén.

La Asamblea de Jerusalén (Gal 2,7s), consciente de que Dios encomendó a Pablo anunciar el Evangelio a los incircuncisos, lo mismo que a Pedro a los circuncisos, trató la relación entre iglesias de procedencia judía y de procedencia pagana; reclamando a las iglesias paulinas que nos acordáramos de los pobres (Gal 2,10) como “gracia de comunión” por el sentido de comunión eclesial de la colecta más allá de la solidaridad humana.

En la mujer que padecía flujos de sangre desde hacía años, el agravante es el trasfondo de A.T.: Cuando una mujer tenga flujo de sangre durante muchos días, quedará impura mientras dure… Todo el que la toque quedará impuro (Lv 15,25).

Ahora la gente empuja a Jesús por todas partes, con la mujer tocando la ropa del Maestro. ¿Consecuencia? ¡Todos impuros “por culpa” de aquella mujer! Al problema corporal se añade el moral de sentirse “culpable” de una situación de impureza legal generalizada.

Por eso recibirá de Jesús la salud corporal (tu fe te ha salvado) y la mental-espiritual (vete en paz).

Jairo ha suplicado a Jesús: Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva.

Mientras tanto Jairo recibe dos consejos muy distintos.

Los de la casa del jefe de la sinagoga le dicen: Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?

Pero Jesús le dice: “no temas; basta que tengas fe”.

Entonces Jairo toma la opción correcta: hacer caso a Jesús.

Ilmo. Rvdo. José-Luís Arín Roig