El dia 29 de enero, se celebró en el Templo de Reparación de Tortosa, la fiesta del beato Manuel Domingo y Sol. La Eucaristía fue presidida per el Director General de la Hermandad de Operarios, Dn. Florencio Abajo Núñez y concelebrada por los sacerdotes operarios, Dn. José Antonio Sampedro y Dn. Javier Goñi y cuatro sacerdotes diocesanos. Dirigió los cantos Mn. Rafel Prades y al órgano Mn. Isaïes Riba.

Participaron de la celebración la Sra. Meritxell Roigé, alcaldesa de la ciudad, algunos miembros del consistorio municipal, algunas religiosas y un buen número de tortosinos. Se inició la Eucaristía con el canto “Alrededor de tu mesa” y Mn. Goñi hizo la monición de entrada diciendo que como Mosén Sol era el protagonista, era él quien nos daba la bienvenida. Nosotros damos gracias al Señor por el testimonio de Dn. Manuel y también damos las gracias a Dn. Florencio, Director General de la Hermandad, porque ha venido para compartir esta Eucaristía con todos nosotros.

La 1ª lectura proclamada fue la del profeta Jeremías (Jr 1, 4-10). El Salmo responsorial 139: “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”. La 2ª lectura de san Pablo a los efesios (Ef 1, 3-10). Después del canto del Aleluya, se proclamó el Evangelio según san Lucas (Lc  5, 1-11)

El Director General inició la homilía saludando a los sacerdotes concelebrantes, a la sra. alcaldesa y autoridades y a todos los hermanos y hermanas, diciendo que con gozo nos habíamos reunido para celebrar la fiesta del beato Manuel Domingo y Sol. Estamos reunidos en torno de la figura de un sacerdote paisano vuestro. Nació en Tortosa el año 1836 y fue ordenado sacerdote en su ciudad natal, celebrando su primera Misa en la parroquia de Sant Blas. El año 1883 fundó la “Hermandad de Sacerdotes Operarios del Corazón de Jesús” cuyo carisma es la formación de los futuros sacerdotes. Fundó en Roma el “Pontificio Colegio Español de San José” y en 1903 edificó en Tortosa el “Templo de Reparación”, donde reposan sus restos mortales. Murió el año 1909 en su ciudad natal.

Dn. Manuel fue un hombre que se esforzó por ser un buen sacerdote entregado totalmente al Señor y también un gran amante de las vocaciones sacerdotales.  Las lecturas que acabamos de proclamar nos hablan de vocación. Todos los que estamos aquí como creyentes,  hemos sido llamados cada uno a una vocación y por la misericordia de Dios amados con predilección. Tal como hemos proclamado en el Salmo: “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”, hemos de estar dispuestos a someter nuestra voluntad a la del Señor. Nos pueden servir de ejemplo entre otros muchos, la Virgen Maria en el momento de la Anunciación y Jesús en Getsemaní. En el Evangelio que acabamos de proclamar  podemos distinguir dos imágenes:

En la 1ª Jesús le dice a Simón: “Boga mar adentro y echad vuestras redes para la pesca. Simón le contestó: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y no hemos pescado nada, mas porque tú lo dices echaré las redes…” Simón confió en las palabras de Jesús, echaron las redes y las dos barcas se llenaron de peces.

En la 2ª imagen vemos la sentencia de Jesús a Simón: “No temas, en adelante vas a ser pescador de hombres”. Ser pescador de hombres significa rescatar todo ser humano que sufre incomprensión, pobreza, marginación… Estamos llamados a ser una ayuda para los hermanos ante cualquier sufrimiento. En nuestro caminar como cristianos, nuestro destino es llegar a la santidad. Que Dn. Manuel sea un modelo para nuestras vidas e interceda en el cielo para ser siempre seguidores del Señor, nuestro Maestro.

Se hicieron las plegarias y en la última Dn. Florencio pidió por nuestra diócesis de Tortosa, por el Sr. Obispo, por los sacerdotes, por las vocaciones sacerdotales, por los jóvenes, por los que participábamos de la Eucaristía y por toda la ciudad de Tortosa. Llegado el momento del ofertorio unos fieles presentaron las ofrendas. El canto de comunió fue: “Cantemos al Amor de los amores”.

 Después de darnos la bendición final, Dn. Florencio dio las gracias por la celebración, por haber rezado juntos y por pedir al Señor que el beato Manuel Domingo y Sol sea pronto canonizado, como otros santos que tenemos ya en Tortosa. A continuació veneramos la relíquia del beato, mientras cantamos “Falanges Josefinas” de Mn. Peris. Luego fuimos invitados para compartir un vino de honor en la cripta y un buen rato de convivencia.

Jesús dijo a los discípulos: “La mies es mucha, pero los obreros pocos: Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Que el Señor conceda vocaciones sacerdotales a nuestra diócesis por intercesión de Mn. Sol.

Maria Joana Querol