Celebración de la Eucaristía en el monasterio de las Carmelitas de Jesús – Tortosa

 El día 1 de Octubre, tuvo lugar en todo el mundo, la apertura del Mes Misionero Extraordinario declarado por el Papa Francisco. En nuestra diócesis se inició con una Eucaristía celebrada en el monasterio de vida contemplativa de las Carmelitas de Jesús, presidida por nuestro Sr. Obispo y concelebrada por once sacerdotes. Todos los cantos fueron a cargo de las hermanas Carmelitas, los cuales estaban compuestos con la letra de santa Teresa del Niño Jesús y la música de mn. Jaume Sirisi, que fue sacerdote de nuestra diócesis.

Una seglar de la Delegación de Misiones, dio lectura a la monición de entrada: Se cumplen 100 años de la Carta Apostólica “Maximum Illud” del Papa Benedicto XV, quien quiso dar un fuerte impulso al compromiso misionero y al anuncio del Evangelio. El Papa Francisco ha invitado a celebrar el Mes Misionero Extraordinario, bajo el lema: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en Misión en el mundo”. Quiere el Santo Padre despertar la conciencia de la misión ad gentes y retomar con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el Evangelio. “La salida misionera es el paradigma de toda la obra de la Iglesia” (E.G. 15)… Toda la Iglesia es misionera por su misma naturaleza, por eso, en la Eucaristía, como pueblo de Dios, nos sentimos hermanos de toda la humanidad y al mismo tiempo responsables de una misión que debe llegar hasta el último rincón de la tierra.

Otra seglar de la Delegación de Misiones proclamó la 1ª lectura del libro del profeta Isaías  (Is 66, 10-14c) y el Salmo responsorial 102: “Como un padre tiene ternura por sus hijos, tiene el Señor ternura por sus fieles”. Una religiosa de la congregación de Ntra. Sra. de la Consolación proclamó la 2ª  lectura de la carta de San Juan  (Jn 4, 7-16) y mn. Juan José Roca el Evangelio según San Mateo (Mt 11, 25-30).

Nuestro obispo, Mons. Enrique Benavent, empezó la homilía saludando al Sr. Vicario General, hermanos sacerdotes, hermanas Carmelitas, hermanos y hermanas en el Señor y entre otras cosas nos dijo: Celebramos hoy la fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús, a quien según el teólogo Von Balthasar se la considera la santa más grande de los tiempos modernos. El Señor llevó a Santa Teresa por el camino de la infancia espiritual. A la santidad más grande se llega por el camino más humilde. Hemos proclamado en el Evangelio de san Mateo las palabras de Jesús: “Te enaltezco Padre, Señor del cielo y de la tierra porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los sencillos”. Los misterios del Reino de Dios llegan a los pequeños y sencillos. Este es el camino de Teresa del Niño Jesús. Camino de infancia espiritual por el que Dios nos ha de ayudar para llegar a su Reino. La infancia espiritual de santa Teresa se ve en sus escritos autobiográficos. Es una persona que descubre en todos los detalles de su vida, cualquier gesto, un pequeño detalle, una flor, cualquier signo de amor de otra persona: padres, hermanas… en todo ve el amor de Dios.

El profeta Isaías en la primera lectura nos ha dicho: “Como  una madre consuela a su hijo, así os consolaré yo a vosotros”. Teresa del Niño Jesús creció en el seno de una familia que le enseñó a vivir como hija de la Iglesia y ella descubre de manera espontánea que es como una niña a quien Dios consuela y ama. Todos los detalles de su vida los ve con los ojos del amor: enfermedades y problemas muy duros a veces para una niña. Esta manera sencilla y humilde de vivir las cosas, contribuyen a que su corazón sea también sencillo y humilde, un corazón que no pierde la gracia bautismal. Cuando un niño acaba de recibir el bautismo y cuando es pequeño, todo es sencillo, pero, en la medida en que nos hacemos mayores, vemos a los otros, no con los ojos de la fe, porque vamos perdiendo la inocencia bautismal.

Santa Teresa del Niño Jesús, cuando se hizo mayor, tuvo que pasar pruebas y dificultades, antes del monasterio y en el mismo monasterio. Pero, ante las dificultades entendió que Dios la consolaba y ella incluía en su corazón a toda la humanidad. El amor ensancha nuestro corazón y lo hace capaz de amar a todos los hombres. Ella quiere serlo todo: apóstol, misionera y mártir, porque su corazón está tan ensanchado que ama a toda la humanidad. Por esto es patrona de las misiones, porque en su corazón incluía a todas las personas. Su corazón contiene dentro de si un amor capaz de amar a toda la humanidad.

Por esto hoy el Papa Francisco nos invita a celebrar el Mes Misionero Extraordinario. Todos estamos bautizados y somos enviados al mundo a evangelizar. En nuestro corazón han de estar todas las personas, desear que todos se salven y que Jesucristo y el Padre sean amados por toda la humanidad.  El Papa quiere que este mes misionero inspire la vida de la Iglesia, que solo tiene sentido si somos capaces de amar a todas las personas. Por esto hemos de convertir nuestras acciones en momentos misioneros, para posibilitar que todos lleguen a amar a Jesucristo. Cualquier acción de nuestra parroquia o de nuestra iglesia diocesana, ha de ser un momento misionero.

Que el Señor nos ayude a dar testimonio de nuestra fe y en este mes misionero extraordinario, pidamos la intercesión de nuestros misioneros diocesanos: San Francesc Gil de Frederich, San Pere Mártir Sans y el beato Jacinto Orfanell. Que ellos sean nuestros intercesores. Que así sea.

La Eucaristía fue muy solemne y después de la bendición del Sr. Obispo, veneramos la reliquia de la Santa. Al final pasamos a tomar un refresco.

Que el Señor nos ayude a celebrar este Mes Misionero Extraordinario con la disponibilidad de salir de nosotros mismos, dejando nuestras comodidades y dando testimonio de una Iglesia en continua salida.

Delegación Diocesana de Misiones