Como en años anteriores, en nuestro Monasterio hemos tenido la Vigilia de la Inmaculada el día 7 de diciembre a las 9 de la noche, presidida por el M.I. Anastasio Soriano Pradas, con la peculiaridad de que este año ha estado precedida de un Triduo de preparación, los días 4, 5 y 6. En estos días previos, Mn. Soriano, en la homilía de la Eucaristía, ha tratado diversos temas relativos a la devoción y culto a la Stma. Virgen: el día 1º : En qué consiste la verdadera devoción del cristiano a la Stma. Virgen. El día 2º:  La ejemplaridad de María para la vida del cristiano de hoy. El día 3º: La necesidad de la presencia de María en nuestra vida cristiana.

El día 7 La vigilia estuvo centrada en la consideración de los misterios gozosos del santo rosario, con meditaciones en las que fuimos extrayendo de la ejemplaridad de María enseñanzas para nuestra vida cristiana.

Antes de terminar la Vigilia varios fieles llevaron a la Stma. Virgen ofrendas:  en nombre de niños y jóvenes, para que sepan descubrir en María el ideal de belleza y de pureza para sus vidas. En nombre de los consagrados: para que la donación de sus personas sea total y absoluta como María. En nombre de las familias cristianas: para que María, como Madre y Esposa fiel, esté siempre en el centro de cada hogar, y finalmente en nombre de los que sufren en su cuerpo o en su espíritu: para que se sepan que están  participando, como María, en la redención del mundo, ofreciéndose junto a su Hijo Jesucristo.

Que el amor a María sea la luz que ilumine nuestro mundo y nos lleve a una profunda unión con su Hijo Jesucristo.

Monjas Mínimas de S. Francisco de Paula.
Mora d’Ebre