Muchas gracias D. Enrique por este fin de semana tan intenso entre nosotros. Le adjunto las fotos y varias de las ideas manifestadas en el pregón y en el último día del novenario. Siempre es bueno contar con el Pastor animando a su grey. Nos hemos sentido amados.

DSCN7175El descanso es compatible con la celebración de la Fe, con la puesta  en presencia de la Pasión del Señor. Contemplar a Jesús “exaltado” en lo alto de la cruz como la atracción de todos es un bello misterio que nos fascina e invita a una entrega generosa. Atrae Jesús desde el sacrifico cruento. Y este es el camino que nos muestra en nuestras relaciones con Dios, con los hombres, en la parroquia. Cada generación hace entrega a la siguiente de este patrimonio de fe y cultura. Se sostiene la fe viva y vivida en la persona de Jesús. Jesús el único modelo de vida.  Mirar con los ojos de la fe vivifica las relaciones humanas, las humaniza y las diviniza. Contemplar la cruz, a la Madre, nos implica en la Pasión, nos invita a asemejarnos a la gran realidad del amor de Jesús. Ver a Jesús que se ha colocado el último, el siervo de todos. Comparte el dolor de todos, hacer el bien, cura enfermos, libera pecadores. Y aunque muchos no le hagan ni caso, continúa en su modo de obrar, de ser: perdonando y dando vida nueva, la eterna.  Y es que Jesús vino a servir y dar su vida para que todos tuviéramos una vida nueva, un nuevo corazón. Debe ser maravillosa esa vida cuando nos la regaló con tanto dolor y sufrimiento.

Esta es la verdad de Dios: estimar y perdonar a tope. Y también la Madre de Dios y nuestra se muestra  dolorida, sin perder la esperanza, y con la alegría del encuentro dichoso. Vive la fe con esperanza de que Jesús no nos abandona jamás, pase lo que pase. Es también modelo de vida cristiana.

Estamos llamados a entrar y actuar en  el drama de la Pasión para salir vigorizados, rejuvenecidos,  vivificados. Un cristiano vive de la Pascua del Señor. Todo el año es Pascua: se nos ha abierto el camino de la salvación del Señor. Por eso nos es necesario morir, desprendernos, vigorizarnos con su Pasión y resucitar a la vida VIDA. Tiene que ser nuestra ilusión y poner todo el esfuerzo para que el Señor nos conceda el don de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. ¡Qué importancia tiene la misa dominical, y la frecuencia del sacramento de la confesión.

Clausura novenario. Nos muestra el camino para entrar en el corazón del Crucificado, madurar en sus actitudes, en los detalles para que nos enseñe a ser cristianos. Jesús murió como vivió. Hombre de una sola pieza, coherente, sin desviarse de la voluntad del Padre: vino para servir y dar la vida para rescatar a cada uno de las secuelas del pecado, pasó haciendo el bien, dio esperanza a todos. Y sin embargo no todos lo entendieron, no todos le recibieron. Sigue perdonando, siendo servidor de quienes le abofetean, de quienes buscan su muerte, de quienes le azotan. Y sucede que a más bondad de Jesús, más oposición del mal. ¡Qué bello es amarle con locura!

Bueno, Jesús es un ejemplo vivificador. Es el camino de la santidad, del abandono total en la confianza del Señor, que él por saber mucho más nos conduce por caminos que a veces no nos gustan, pero en su nombre echamos las redes. No cambió su modo de ser redentor para evitar problemas con la gente dirigente. Coherente quiere llegar hasta el final, fiel a la voluntad del Padre. En la cruz muestra que es hombre de bien, el hombre perfecto, el hombre modelo a imitar. Sirvió siendo el Bien, fiel y coherente. Actuó desde la verdad. (yo soy el camino, la VERDAD y la vida)

Su entrega es activa, práctica,  de corazón enamorado. Resiste y responde  al mal y su amor crece cada día. No se arredra, defiende, supera  las debilidades de los demás. Su vida va de menos a más. Crece. Es un modelo para mí como cristiano. Se da por todos y a tope y constantemente. Antes de la Pasión se entrega en la Eucaristía. Ama con intensidad. En la misma cruz sigue haciendo apostolado de su entrega conquistando el cielo para el buen ladrón. Es un bellísimo ejemplo a seguir. Y nosotros hacemos al revés. Cuando se nos tuerce algo, hacemos espavientos, caso de nosotros y no de la VERDAD como Él hizo. Comenzamos como caballo y finalizamos como asnos. Nos helamos. Y el Señor nos llama a incendiar al mundo. Y no con cerellitas débiles, sino con antorchas.

Jesús no sólo sufrió en el cuerpo, sino en el alma. Todos le abandonaron, menos muy poquitos. Él seguía confiando en el Padre incluso cuando le abandonó, a pesar de las burlas de tantas y tantas personas. Hasta en el abandono seguía confiando y obrando según la voluntad del Padre. La confianza en el Padre le ayudó a sanar enfermos. Fue solidario con la sociedad enferma.No la dejó abandonada al azar.  Por eso, contemplar la cruz es una fuente de gracia, de aguas vivas. Mirarla y decidirse  a seguir su ejemplo sabiéndose siempre amado, estimado por el Señor, es ser cristiano.

Manuel Ferrer