El palacio episcopal está levantado sobre una buena parte del antiguo puerto romano, según los hallazgos arqueológicos de comienzo de siglo. Se cree que, aunque fuera parcialmente, perteneció a la Corte tortosina medieval, pero en el siglo XIV consta que fue entregado a la Iglesia y que estuvo instalada la curia episcopal desde el antiguo palacio que se encuentra dentro del conjunto del recinto catedralicio, con acceso por la Plaza de Palau.

Consta de una construcción primitiva, y el actual que corresponde en los siglos XIV y XV.

El patio es una parte relevante, joya de la arquitectura del gótico civil catalán. El edificio, de *carreuada *isòdoma (todas las piedras son iguales), se organiza alrededor de este patio central, rodeado a nivel de planta baja por salas que conservan la estructura medieval.

 

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El primer piso, al que se llega por una escalera volada situada en el interior del patio, aboca a este mediante una galería que conserva en los sectores nordeste y noroeste una arqueria apuntada con columnas quadrilobuladas coronadas por ágiles capiteles.

La otra parte que destaca es la capilla que hizo construir el obispo Berenguer de Prats el 1316, la cual presenta una magnífica portalada abocinada con bellas muestras esculturales (única en el gótico tortosíno) y, en el ábisis, una cubierta de cruceria estrellada que se eleva sobre dos trompas angulares.
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La fachada de la capilla constituye una verdadera joya escultórica. Dos ventanales de arcos apPalau2untados enmarcan una puerta abocinada que tiene el tímpano trabajado con relevos sobre la Virgen María, y cuatro esculturas de personajes religiosos en los montantes y laterales con artísticos doseres.

En el interior hay cinco ventanas ciegas. La parte pentagonal del ábside, con notables pinturas murales, sólo se comunica con la luz exterior por un ventanal de arco apuntado situado a la parte de la Epístola. Encima de la pila del agua bendita (de jaspe), sostenida por una mano, se encuentran tres escudos de forma conopial con rosas doradas, que seguramente corresponden a las armas del obispo Berenguer de Prats (1316-1340).

Probablemente es el Palacio Episcopal más bello de Cataluña.

En el ángulo de poniente están las dependencias episcPalau3opales, completamente restauradas por “Regiones Devastadas”. Las cubiertas con las vueltas de crceria, fueron muy perjudicadas durante la guerra civil del 1936-39 y destruidas totalmente en la restauración.

En la parte orientada al oeste, una escalera de caracol guía a la planta superior, y directamente al Archivo Histórico Diocesano.

A un lado queda, con toda su gracia medieval, un gran salón (actualmente el salón de recepción) que da a la elegante y preciosa capilla construida por el Obispo Berenguer de Prats.

Se conservan en perfecto etado la capilla del palacio y el salón que le da acceso.

En el segundo piso se pueden ver todavía las grandes arcadas de piedra que sostienen el techo, una de las cuales ha sido totalmente recuperada.

El palacio tiene una fachada principal enfrentada a la Catedral y una posterior que mira al río. La principal tiene como acceso una gran arcada de medio punto peraltada en la que se encuentra el escudo de armas del Obispado de Tortosa, y unas ventanas góticas de arcos apuntados con esbeltas columnas. La fachada posterior abocaba directamente a la cama del río hasta la construcción de la actual calle en 1945. Unas escaleras de piedra permitían acceder desde el palacio al río.

La Generalitat y el Obispado han colaborado en la recuperación de Palau.

Originalmente el Palacio Episcopal era el lugar donde se reunía la curia. Es residencia del Obispo desde el s. XV. Actualmente está destinado a despacho y lugar de recepción del Obispo.