01-06 candeleraYa se acerca la Fiesta Mayor de la “Candelera” en la parroquia de la Purificación de María de l’Ametlla de Mar, que nos actualiza el cuarto misterio de gozo del Santo Rosario, cuando se nos dice que Jesús fue presentado al templo de Jerusalén a los cuarenta días de su nacimiento, por ser el hijo primogénito de la familia y además la Purificación de María, según mandaba la Ley de Moisés. Era una obligación ante el nacimiento del hijo primogénito de la familia. Ellos ofrecieron a Dios, ante el anciano Simeón, sacerdote del templo y la ancianita, viuda, Ana, la ofrenda de los pobres, dos palomas, no un cordero de un año.

En el altar mayor de la iglesia parroquial, sobre un pilar se halla la imagen del Virgen, que es una talla de madera policromada, cincelada después de la guerra civil del 36, quizá  del cuarenta al cuarenta y dos, la antigua imagen, pequeña, del tamaño de un candelero, quizá dos palmos, fue destruida y quemada. Quine colaboró en ellos, después se arrepintió mucho de ello y se hizo cursillista. La imagen actual tiene la talla de un metro y sesenta centímetro de altura. El día de la fiesta Mayor, el 2 de febrero los jóvenes que cumplen los veinte años, tanto hombres como mujeres, se encargan de llevar, durante todo el recorrido de la procesión, la imagen y cantan la “Salve, oh Patrona de Ametlla…”. Además entonan los cantos de la misa mayor. Esta responsabilidad que asumen estos jóvenes es admirable su devoción, causa impresión ante todo el pueblo, que los contempla con alegría; además hay dos hombres que se encargan de organizarles, tanto en el canto como en la procesión, son “Miquel i Sales”.

En la fiesta de la “Candelera”, el pueblo se vuelca en todos los actos principalmente en el día dos de Ametllafebrero con participación en las tres misas y además en la procesión de las hachas, ya cuando comienza la noche, que producen una antorcha de luz en todo el recorrido; además, hay un momento, digamos, álgido, cuando se para toda la procesión en la “Plaça del Canó” y se pronuncian unas palabras a todo el pueblo en que se invita a la devoción  y a implorar la protección de María para todos: el pueblo, los hombres del mar y el pueblo de La Cala. Este año se han inscrito para participar cuarenta y ocho jóvenes.

También se reza la novena, que ayuda a mantener el fervor y la devoción; y en día de la fiesta, los padres presentan a sus hijos a la Virgen, como un acto de singular devoción. La Virgen reúne a todo su pueblo junto a Jesucristo, nuestro salvador.

Mn. Antonio Bordás Belmonte