Desde el domingo por la noche, del día 5 al 10 por la tarde, viernes, de febrero un grupo de catorce hicimos ejercicios espirituales en la IMG_4736casa de la teresianas de Jesús, once sacerdotes, dos diáconos y el obispo Enrique; fue cinco días de meditación, de oración personal y comunitaria y de compartir la formación cristiana; el director don Ángel Moreno, un sacerdote curtido en este trabajo, se lo ha dado ya la misma actividad, la capacidad y la posibilidad de dedicarse a este apostolado en la Iglesia, sirviendo a muchos grupos y diócesis españolas; es de la diócesis de Sigüenza-Gaudalajara; la meditaciones se han fundamentado principalmente en hacernos cercanas las obras de misericordia, que siempre hemos estudiado en el catecismos, que las hemos meditado muchos veces, pero es necesario actualizarlas.

Según nos dijo, fue designado en su diócesis como misionero de la misericordia, y ahora ha hecho honor a este ministerio que recibió directamente del papa.  Son muchos los aspectos en los que nos ha hecho reflexionar, que ya va bien para nosotros y hacer presente en este mundo que se vuelve cada vez más agresivo, la presencia de Jesucristo, IMG_4767manso y humilde de corazón. Durante el día rezábamos la liturgia de las horas juntos, excepto los maitines, luego una meditación por la mañana y otra por la tarde, y además, tuvimos algo original, pero muy interesante, que era tener una hora de oración ante el Santísimo expuesto en la custodia. Aquí en nuestra Diócesis ya hay tradición de devoción eucarística, recordemos Mn. Sol, la Adoración Nocturna y otros grupos. Nos resultó interesante para todos. Al mismo tiempo se hacía una lectura breve y al terminar el rezo de las vísperas. La misa la celebrábamos, presidida por el obispo Enrique y predicación del director de ejercicios. Teníamos oportunidad de ir a hablar con el director, siempre es importante compartir experiencias espirituales. Las notas que tomamos nos sirven luego para repasar estos días de devoción, en que nos abstraemos del trabajo y nos dedicamos más a Dios.

Mn. Antonio Bordás Belmonte.